Argentina clasificó a octavos con un Messi genial.

Todo lo que la Albiceleste no hizo frente a Islandia y Croacia lo pudo realizar en 45 minutos. Los dirgidos por Jorge Sampaoli salieron a jugar en San Petesburgo con la sangre en el ojo. Con muchísima actitud y con una idea de juego, detalle no menor que le faltó en los anteriores partidos.

 

 

La Selección apostó por un 4-4-2, con cinco riverplatenses en el once titular: Franco Armani, Gabriel Mercado, Javier Mascherano, Enzo Pérez y Gonzalo Higuaín. Y en esa primera etapa logró complicar al conjunto africano.

¿Cómo? Presionando en bloque, con Higuaín como punta de lanza y luego con la colaboración de los mediocampistas. Así fue cómo Argentina incomodó a su rival. Y más tarde se dedicó a jugar. Y a tocar. De esa forma rompió el marcador a los 14 minutos.

Tras un gran pase de Ever Banega, Lionel Messi controló con el muslo izquierdo, trasladó y definió de manera sensacional para convertir el 1-0. Tras la ventaja, Argentina se acomodó en el partido y dominó a los nigerianos.

De todos modos, en la segunda parte, la Selección cayó en un pozo anímico. ¿Cómo? A los tres minutos de juego, los dirigidos por Sampaoli recibieron una mala noticia: el árbitro del encuentro vio penal de Javier Mascherano sobre un nigeriano y no dudó en cobrar penal. Y eso que lo chequeó con el VAR...

A partir del empate de los africanos, la Albiceleste no encontró el rumbo del partido. Terminó siendo un equipo completamente distinto al del primer tiempo. Casi no generó juego y quedó muy estático. Aun así, a los 86 minutos y tras un centro de Gabriel Mercado, Marcos Rojo la empujó y convirtió el 2-1 para desatar la locura de todo un país.